El Patio de Luces de la Diputación de Almería ha vuelto a vivir un emocionante acto en reconocimiento a una persona que ha entregado su vida a engrandecer la provincia. El médico Francisco Ortega Viñolo ha recibido el Escudo de Oro de la Provincia de Almería como merecido homenaje a una prolífica y longeva trayectoria profesional en la que ha trabajado por mejorar la salud y el bienestar de todos los almerienses.
El presidente de Diputación, José Antonio García Alcaina, ha destacado el trabajo del médico en una vida entera dedicada a la salud y el bienestar de todos los almerienses
El público, con autoridades de todas las esferas de la sociedad, ha llenado el emblemático Patio de Luces para vivir un emotivo acto en el que familiares y amigos han arropado al homenajeado. El presidente de la Diputación de Almería, José Antonio García Alcaina, ha impuesto el Escudo de Oro de la Provincia, una de las principales distinciones que otorga la institución, a Ortega Viñolo, a quien ha definido como “un ejemplo a seguir por las nuevas generaciones, por quien quiera dedicarse a la medicina y, en definitiva, para quien quiera ser buena persona”.
Francisco Ortega Viñolo desempeñó su carrera profesional entre Lucainena de las Torres y Almería y fue presidente del Colegio Oficial de Médicos de Almería entre 1985 y 2009
Francisco Ortega Viñolo nació en Albuñol, Granada, en 1933 pero pronto se vinculó a Almería, donde estudió Bachillerato para volver a Granada y tras licenciarse en Medicina aprobó la oposición al Cuerpo de Médicos Titulares estableciéndose en Lucainena de las Torres, donde ejerció la medicina rural entre 1960 y 1971. Después obtuvo plaza de Médico Titular y de la Seguridad Social en el distrito primero de Almería hasta que se jubiló en 1998. También ejerció la medicina libre como internista. Fue presidente del Colegio Oficial de Médicos de Almería desde 1985 y hasta 2009.
El presidente provincial destacó el trascendental papel de los médicos rurales y se refirió a Ortega Viñolo como “el médico de Lucainena y aunque hayan pasado más de 65 años de aquel encuentro, así se refieren a él todavía los lucainenses. Porque allí demostró el pleno sentido de una profesión que consiste en darse a los demás. Con el mérito de hacerlo en una época sin medios, cuando estos se suplían con corazón, esfuerzo y mucho amor. Con su sacrificio, pasión y amabilidad se ganó el cariño eterno de sus pacientes”.
Asimismo, García Alcaina resaltó el papel institucional que el doctor desempeñó al frente del Colegio Oficial de Médicos de Almería durante 25 años al afirmar que “Francisco no solo curó a pacientes, sino que mejoró la salud de su profesión. Defendiendo y reivindicando más y mejores medios para los sanitarios porque estos se traducían en una atención más eficaz. Su mandato siempre se caracterizó por ser capaz de generar consenso, trabajo en equipo y contagiar una energía que se volvía inspiradora para quien estuviese a su lado”.
Por último, el presidente ha puesto de relieve que “Ortega Viñolo ejemplifica a la perfección los valores de los almerienses brillantes que han construido con sus propias manos la próspera Almería que hoy disfrutamos El Escudo de Oro que te entrega la Diputación de Almería recoge el agradecimiento de toda una provincia que hoy es mejor gracias a personas como tú, a la grandeza de la humildad de un soñador que, en plena madrugada, con lluvia o frío, iría hasta el fin del mundo para atender a un enfermo”.
Por su parte, el doctor Ortega Viñolo ha recogido emocionado este reconocimiento que ha agradecido a la Diputación Provincial y ha señalado que “recibo esta distinción con emoción, con hondo sentimiento y responsabilidad, plenamente consciente del valor institucional, histórico y moral que represente. Les puedo asegurar que procuraré siempre honrarla con mis actos y mi memoria. Este día quedará grabado con letras imborrables en el libro de mi vida”.
Por otro lado, el doctor compartió con el público que la entrega de este Escudo de Oro no la interpreta como “un mérito exclusivamente personal, muy al contrario, lo recibo como un reconocimiento compartido. Lo comparto con los miles de enfermos a los que he atendido durante mi vida profesional porque en cada uno de ellos he puesto, no solo mis conocimientos médicos, sino también mi entrega, cercanía y, sobre todo, mi consuelo, ellos han sido siempre la razón de mi vocación médica. Quiero compartir este honor con todos los médicos almerienses cuya labor diaria, silenciosa, sacrificada…, sostienen con dignidad nuestro sistema sanitario público y privado”.
En su discurso, Ortega Viñolo repasó los capítulos más memorables de su carrera como su paso por Lucainena de las Torres o su labor al frente del Colegio Oficial de Médicos de Almería durante más de veinte años en los que, entre otros logos, fortaleció el nexo con la universidad que años más tarde se tradujo en la Facultad de Medicina de la UAL o en la construcción de una sede colegial a la altura de la categoría profesional y humana de los médicos almerienses. También tuvo cariñosas palabras para su familia y amigos que le acompañan siempre.
En el acto intervinieron amigos, compañeros de profesión y familiares de Ortega Viñolo que compartieron con el público la faceta personal y profesional del protagonista de la jornada. Intervinieron el director del Aula de la Dieta Mediterránea y Vida Saludable, Alejandro Bonetti; el vicepresidente de la Real Academia Nacional de Medicina, Antonio Campos; el Académico Secretario de la Real Academia de Cirugía y Medicina de Andalucía Oriental, Manuel García Morillas e Isabel Izquierdo Ortega, nieta de Ortega Viñolo.
En este sentido, Isabel Izquierdo expresó que “este Escudo simboliza mucho más que un reconocimiento institucional. Representa una vida entera dedicada al bien común, a la ética, al esfuerzo silencioso y al amor por esta tierra almeriense. Representa también la huella que deja que un hombre bueno, generoso y comprometido con su gente. Mi abuelo siempre dice que los logros personales no tienen sentido si no se comparten y creo que eso define perfectamente su forma de entender la vida, dar antes que recibir, servir antes que destacar. Por eso el Escudo de Oro no solo honra a él sino a todos los que de alguna manera u otra hemos sido tocados por su ejemplo”.





























