Enclavado en la falda de la Sierra de Gádor, entre la Alpujarra y el Poniente almeriense, se encuentra el municipio de Berja

Este municipio del poniente almeriense encierra una amplia variedad de recursos turísticos para sorprender al visitante que van desde restos de la época andalusí hasta un extenso inventario de espacios naturales

Un pueblo que presenta una diversidad paisajística natural que coronan las impetuosas cumbres de la sierra.

Entre los vestigios históricos que han dejado su huella en el municipio de Berja, destaca un sarcófago encontrado en la necrópolis musulmana del Portón de Villavieja, en la barriada de Alcaudique, único en su género, que fue cedido al Museo Arqueológico Nacional, donde se puede admirar, existiendo una reproducción del mismo en el Museo Arqueológico de Almería.

Por otro lado y tras ser conquistada Berja por los árabes, construyeron la Alcazaba de Villavieja, uno de los pocos restos islámicos que se conservan y que se construyeron aprovechando el antiguo recinto amurallado de la época romana convirtiéndose en la “Medina Barcha” musulmana, siendo una de las doce “tahas” en que los árabes dividieron la Alpujarra.

A sus pies, las escasas huellas de un antiguo anfiteatro nos recuerdan el poblamiento romano de la zona. Estamos hablando de la segunda alcazaba en extensión de la actual provincia de Almería y uno de los siete anfiteatros romanos de Andalucía; de hecho, constituyen uno de los pocos B.I.C. (Bien de Interés Cultural) de la zona, desde 1.987.

Sin abandonar la barriada de Benejí, se conservan las ruinas de uno de los tres Baños que hubo en la Edad Media. Una nave abovedada sencilla, con más de mil años de antigüedad, de la que solo se conserva la zona de ‘baños fríos’.

No fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando comenzó a cambiar la fisonomía de la ciudad, y al amparo de la Revolución Industrial, comenzó de manera intensiva la explotación de las minas de plomo en la Sierra de Gádor, iniciándose una etapa de gran esplendor de la que se conserva un importante patrimonio industrial con numerosos vestigios como restos de pozos, fundiciones y galerías, además de las numerosas casas señoriales que se construyeron en esos años y que hoy forman su casco histórico y monumental.

De su patrimonio religioso, destaca la Iglesia de la Anunciación, uno de los templos de mayor entidad de la provincia. Después de 500 años de historia, el templo virgitano ha ido creciendo, desde la iglesia más antigua (realizada sobre una mezquita árabe), hasta el templo que arruinó el terremoto de 1.804 y que obligó a realizar una nueva edificación, esta vez al amparo de la bonanza económica que aportó la minería.

Completan el patrimonio religioso, las Ermitas de San Tesifón y de Nuestra Señora la Virgen de Gádor, fundada en 1.588 en el paraje de Pixnela, al pie de la sierra que le da nombre y que constituye uno de los centros de peregrinación más importantes de Almería.

No menos rica es su obra civil, en la que destacan su Ayuntamiento, la Torre de los Enciso, la Plaza de Toros, el Molinillo del Perrillo y las Fuentes de Berja. Existen alrededor de treinta repartidas por el municipio, tanto urbanas como extraurbanas. Esta distribución territorial de las fuentes, unida a la belleza de estos monumentos y sus entornos, han hecho que se lleve a cabo la llamada “Ruta de las Fuentes”, un itinerario para admirar estas obras.

El agua como centro de su patrimonio natural

El agua era, y es, la sangre que vivifica la tierra. Se trata de un legado de siglos que constituye hoy la preciada herencia que preside la historia de Berja y de toda la Alpujarra. Junto a las numerosas fuentes, destacan la presencia de numerosos manantiales en torno a los que se articulan los diferentes barrios, de los que destacan Alcaudique, Benejí, Castala o Río Chico.

Berja es un punto privilegiado para disfrutar de su espacio natural, declarado a nivel europeo como lugar de interés comunitario, principalmente por su diversidad vegetal. Entre los espacios verdes a destacar del municipio se encuentra el Parque Periurbano de Castala, antiguo vivero forestal que por su envidiable situación orográfica, en las estribaciones de la Sierra de Gádor, se convirtió en el complejo recreativo más extenso de la provincia con más de 14 hectáreas y único declarado como ‘Espacio natural Protegido con carácter recreativo’.

Junto a la vega fértil del municipio conocida como Río Chico, se encuentra el paraje que recoge las aguas de la vertiente sur de Sierra Nevada, Río Grande. Lugar donde se localiza el embalse de Benínar y las Fuentes de Marbella.

Riqueza gastronómica

La gastronomía Virgitana forma parte del sabroso recetario de la Alpujarreña, gran referente en la cocina y la gastronomía de toda Andalucía.

La oferta gastronómica de Berja es muy abundante y en ella destacan platos como migas con tropezones, choto al ajillo, gachas colorás, sopa de ajo, ‘asao’, cocido de hinojos, judías y cardos, ajillo, ajo blanco, etc. Como postres a estos platos, la cocina virgitana ofrece al visitante una gran variedad de dulces entre los que destacan las talvinas, el pan de higo, merengues al horno, pestiños, leche frita, buñuelos, pan de aceite y todo tipo de roscos.
Una propuesta turística completa y de gran valor para el destino ‘Costa de Almería’ que cuenta con el apoyo y respaldo de la Diputación a través del Servicio Provincial de Turismo. Su delegado, Javier Aureliano García, ha subrayado “la labor que desde el Servicio Provincial de Turismo de la Diputación de Almería se realiza para la promoción y difusión de los productos y recursos turísticos que tiene el interior de la provincia”. Asimismo, ha aprovechado esta oportunidad para invitar a los propios almerienses y visitantes potenciales a conocer enclaves tan privilegiados del interior de la provincia como Berja.